*¿Creerle a Delmar?

Alberto Witvrun.-Ante los escenarios que viven otras entidades del país, dominadas por la delincuencia organizada, se vuelve necesidad de la sociedad creerle al secretario de Seguridad Pública Mauricio Delmar Saavedra de que los grupos delincuenciales en Hidalgo son simples imitadores, el problema es que no por eso dejan de cometer crímenes que alteran la tranquilidad y crean climas de inseguridad en diferentes puntos de la entidad.

En los últimos meses se suscitaron ejecuciones en Tulancingo, Huejutla, Zimapán y otra media docena de municipios, siendo las más impactante las de la colonia Militar, Mineral de la Reforma en enero con saldo de 7 muertos y la del 1 de mayo en el Centro Histórico de Pachuca que cobró cuatro víctimas mortales, días después dos hombres fueron ejecutados en El Tezontle; en Ixmiquilpan suman 16 en este gobierno municipal, seis en lo que va del año.

No se puede omitir el asalto al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tula por un grupo armado para liberar a El Michoacano jefe del grupo Pueblos Unidos en el que se fugaron otros ocho reos y que decir de los hechos delictivos en Tizayuca y Cuautepec, la lista crece todos los días de eventos ligados a la delincuencia organizada, sean células de cárteles o simples imitadores.

Delmar Saavedra debe ofrecer pruebas de que no hay grupos del crimen organizado en Hidalgo, porque la percepción con base en los acontecimientos indica otra cosa y para su afirmación requiere de un estudio de inteligencia y de ser así cual es la razón por las que no se ha actuado en contra de estos grupos si saben que son imitadores y por consecuencia los deben tener ubicados.

No se olvida que en septiembre de 2007 fue asesinado el secretario de Seguridad Marco Manuel Souberville González; que en enero de 2012 el ex jefe policiaco Ahuizot Hideroa Juárez, fue detenido por agentes federales acusado de nexos con la delincuencia organizada y que en 2009 fueron detenidos en dos operativos en junio y septiembre 127 policías municipales acusados de lo mismo y que en mayo de 2017 fue ejecutado el ex policía conocido como El Pino a quien se le atribuían relaciones con Los Zetas.

Pero hoy hay la necesidad de creerle al secretario Mauricio Delmar Saavedra que durante cinco años y medio ha reiterado que no hay grupos de delincuencia organizada en Hidalgo a pesar de los antecedentes y de la actividad huachicolera, hay que cruzar los dedos porque sea cierto porque toda delincuencia aprovechan los relevos gubernamentales para llevar agua a su molino.