Miguel Á. Martínez. Tula de Allende.- La población de esta municipalidad corre el riesgo de contraer enfermedades mortales debido a las aguas subterráneas y mantos friáticos contaminados por décadas de filtraciones de aguas residuales superficiales, determinan estudios que arrojan la posibilidad que el liquido que se consume contenga arsénico y metales pesados por arriba de los niveles permisibles.
Por ello un grupo ciudadano solicita un estudio especializado en aguas subterráneas, a fin de identificar reservas de agua limpia que permitan sustituir pozos afectados por la presencia de metales pesados.
Dijeron que la intención es determinar con precisión la profundidad y ubicación de fuentes seguras de abastecimiento, lo que permitiría gestionar la perforación de nueva infraestructura hidráulica a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como parte del programa para reducir la contaminación en la zona.
El proyecto tiene un costo de 30 millones de pesos, para detectar puntos adecuados para la instalación de nuevos cárcamos, clausurar entre diez y quince pozos de la CAPyAT e independientes que presentan altos niveles de contaminación.
Subrayaron que el agua que se distribuye no cumple plenamente con condiciones para el consumo humano, por lo que consideran urgente implementar soluciones basadas en estudios técnicos.
Aunque el gobierno municipal es responsable del suministro, ante la incompetencia y falta de respuesta, buscaron el respaldo de autoridades federales para integrar esta propuesta dentro de las acciones ambientales relacionadas con la restauración ecológica de la región de influencia de la presa Endhó.
También hicieron un llamado para rehabilitar el Parque Ecológico de San José, al considerar que representa un espacio importante que actualmente se encuentra en abandono: “si realmente nos quieren dar un espacio de libre esparcimiento y contaminación, ahí está ese”.
Revelaron que solicitaron al gobierno federal reconsiderar la construcción del Parque Ecológico de Economía Circular, inicialmente planteado en Tlaxcoapan, para que sea instalado en Bomintzhá, donde se contemple una planta de reciclaje con capacidad de procesamiento de entre 150 y 200 toneladas diarias de basura que son las que genera Tula.
