*UAEH: Los dos discursos

Alberto Witvrun.-El congelamiento de las 224 cuentas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) junto las personales de Gerardo Sosa Castelán y Adolfo Pontigo Loyola, aunque lo nieguen generó una crisis interior, si bien el primero es el jefe absoluto y decide el rumbo de esa casa de estudios en lo político, al segundo no le gusta que su esfuerzo y tolerancia desde las épocas estudiantiles para conseguir la rectoría se vea empañada por algo de los que no es responsable: el manejo financiero de la institución.

De ahí el origen de los dos discursos; por un lado el pendenciero de Gerardo Sosa, que acusa una jugarreta política en su contra y a “la pinche envidia y coraje que nos tienen”, o decir que “son chingaderas” la posibilidad de que los trabajadores quedarán sin pago y que ahora los universitarios son huachicoleros por tener una gasolinera y asegurar que los medios de comunicación dicen lo que les ordenan porque están pagados.

O el argumento de que los acusan por tener mucho dinero, para rematar con su “somos chingones” y la incongruencia de que hay nerviosismo en el PRI porque van a perder la gubernatura, porque quien congeló las cuentas fue el gobierno morenista, y la acción de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda (SHyCP) no puede ser atribuible a algún personajes priista. En suma resurgió el espíritu porril del de Acaxochitlán.

Contrario a ello, la misiva publicada en un diario acusado de fifí por el presidente de la República, el Adolfo Pontigo Loyola, agradece su intervención para el descongelamiento de las cuentas vinculadas al pago de nóminas, becas y proveedores y, la solidaridad de una larga lista de actores políticos, incluyendo al gobernador Omar Fayad, al coordinador de la 64 Legislatura Ricardo Baptista.

La lista incluye al delegado de Programas para el Desarrollo, Abraham Mendoza, quien por cierto tiene incorporado a su equipo Gerardo Sosa Martínez, hijo del secretario general de la UAEH Agustín Sosa Castelán y destaca que las actividades en la universidad a pesar de la amenaza de no haber recursos nunca se suspendieron y no hubo división ni apatía, lo que contradice el amago de Gerardo Sosa de salir a las calles y marchar a la Ciudad de México.

Pide también que se descongelen todas las cuentas de la UAEH porque asegura que los recursos son lícitos y no hay nada que perseguir; su misiva es conciliadora y considera injusta la medida de la UIF, aunque se equivoca en el agradecimiento al presidente, porque descongelar las cuentas para el pago nóminas y becas, lo anunció el titular Santiago Nieto Castillo.

Las contrastantes posiciones, aunque lo nieguen el presidente del Patronato y el rector, dan señales si no de división o fractura, de puntos de vista diferentes, entre el jefe absoluto y el rector y el que la comunidad universitaria particularmente el sector académico, se haya enterado que ilícitos o lícitos, la UAEH tenía más de 3 mil millones en el extranjero, mientras a quienes se jubilan les dan pensiones de hambre o se las niegan, abre un hueco de malestar y desconfianza, que no será fácil subsanar y que puede tener consecuencias impredecibles en el mediano y largo plazo.

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