*UAEH, Caso Ocaña

Alberto Witvrun.-Para jubilados y pensionados de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) fue una bofetada el anunció del presidente del Patronato Universitario sobre el origen de parte de los 151 millones de pesos o más de tres mil millones de pesos congelados en una cuenta de HSBC por la Unidad de Investigación Financiera de la Secretaria de Hacienda por un probable lavado de dinero.

El poder real en la UAEH, explicó que la mitad de esos recursos tienen su origen en las aportaciones para jubilaciones y pensiones de los académicos y empleados, cuando ese sector tiene míseras percepciones y los obligaron a cumplir dos requisitos: 30 años de servicio y 60 años de edad, en ese escenario decenas de profesores prefieren aunque ya los reúnen seguir trabajando porque lo que le dan, no les alcanzarían para vivir.

Un caso que ejemplifica la violación de derechos laborales y humanos en la UAEH, lo es Reyna Guadalupe Ocaña Vázquez a quien personalmente Gerardo Sosa Castelán trato de obligarla en diciembre de 2016 a firmar dos documentos donde negaba que el trabajo en los laboratorios de la UAEH por 33 años le dañaron su salud y donde libraba a la UAEH de toda responsabilidad.

También quisieron manipular para que apareciera con un salario menor al que percibía y por su fuera poco Sosa Castelán la amenazó veladamente cuando ella le preguntó porque querían hacerla firman esos documentos “es por si yo, el jurídico o tú, nos morimos” aun así no firmó y  ganó el juicio laboral a la universidad, pero este caso que sucedió en la Preparatoria 4, no se repite frecuentemente la mayoría de los académicos y empleados aceptan las migajas que les dan las autoridades universitarias.

Por ello es creíble lo que dice Gerardo Sosa, solo que para quienes han sido víctimas de esa deshumanizada política laboral de la Autónoma del Estado de Hidalgo, cambiaran la expresión de que es una universidad exitosa con base a ese fondo de más de 3 mil millones de pesos, en todo caso quienes la manejan son explotadores y aplican una esclavitud intelctual.

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