Rincón sonreiría. No discriminar, será política de Estado

Por Rogelio Hernández López

Esa foto final, del acto del 25 de marzo, dice mucho de un momento político que Gilberto calificaría como histórico.

Como se dice en los lugares comunes, era la imagen de un parteaguas para que en México y por la vía institucional se avance en la inclusión económica y social que necesita el 71 por ciento de la población de los estratos más bajos, esa mayoría que de distintas maneras es discriminada.

Era insólita la imagen porque significaba una sinergia no vista que les permitió construir, entre todos y durante casi tres años, dos herramientas que deben derivar en una estrategia nacional en el Plan Nacional de Desarrollo con políticas públicas en las áreas gubernamentales de salud, trabajo, educación, protección social, igualdad de género, infancia, discapacitados.

“Ya hay reuniones con esas y otras dependencias para incluir sus estrategias específicas en ese plan de gobierno del sexenio” informó la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Por eso al terminar, a pesar de los tiesos protocolos de la liturgia política, todos aceptaron una foto para lucir sus satisfacciones y el momento inédito:

Estaban los responsables del INEGI Julio Alfonso Santaella, de Conapred Alexandra Haas Paciuc, el coordinador de asesores de Presidencia Lázaro Cárdenas Batel, Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas los mandones de Segob, Luis Raúl González Pérez de la CNDH y Roy Campos por una de las Asambleas Consultivas que si funciona, la del Consejo contra la discriminación.

Solo faltaban Enrique Graue rector de la UNAM, una representación del Conacyt que también son parte de esa Sinergia inusual y Gilberto Rincón Gallardo, el constructor de la no discriminación en México, que ya no pudo ver esta meta.

Las herramientas que presentaron por esa “alianza inédita”–como la califica Alejandra Haas—fueron las versiones digital e impresa del Prontuario de Resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 y la plataforma de consulta en línea del Sistema Nacional de Información sobre Discriminación.

Entre todos explicaron las utilidades que tendrán los instrumentos, pero la nota (como decimos los reporteros) la dio Olga Sánchez Cordero al informar que el Plan Nacional de Desarrollo, ya muy avanzado en su diseño, lo atravesarán tres ejes transversales para que todos los servidores públicos los apliquen: La igualdad de género, no discriminación e inclusión”

La discriminación es un asunto de desigualdad estructural y de prácticas culturales muy arraigadas resumía la secretaria. Y para muchos de los presentes nos parecía estar oyendo en el año 2000 a Gilberto Rincón Gallardo, desde aquel debate entre candidatos a la presidencia.

Calderón y Peña maltrataron al Conapred

Citó a Gilberto el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez: “No ser discriminado es un derecho” Y aseguró que para hacer valer ese derecho se necesitan los instrumentos de Estado adecuados para prevenir, combatir y sancionar la discriminación. “No basta con los diagnósticos”. También felicitó por lo que viene.

Esas palabras permitieron a ex consejeros ciudadanos del Conapred recordar que desde la presidencia de Gilberto se analizaba que en la CNDH había celos al nuevo Consejo y trataba de desaparecerlo asimilándolo “porque duplica funciones”.

Roy Campos, decano del Consejo consultivo fue quien directamente recordó que hubo dos momentos de alto riesgo para la existencia de Conapred. Uno fue con Felipe Calderón que quiso imponer una presidente inadecuada.

Este reportero recuerda que poco después del fallecimiento de Gilberto Rincón, los 19 integrantes de la Asamblea Consultiva se enteraron por la prensa, que Felipe Calderón había nombrado como presidenta del Conapred, sin consultarles, la ingeniera Perla Bustamante sin experiencia, conocimientos ni más méritos que haber sido competidora olímpica y que padecía discapacidad en una extremidad. Ella tomó posesión. Pero durante poco más de un año los integrantes de la Asamblea se opusieron, resistieron, promovieron alternativas y a pesar de que se enfrentaban al presidente el 9 de diciembre de 2009 lograron que llegara Ricardo Bucio a sustituir a la ingeniera.

El otro momento de riesgo para el Conapred que contó Roy Campos, fue en 2012 que desde la presidencia de Enrique Peña Nieto se quiso sectorizarlo a la Secretaría de Desarrollo social y que su característica fuese de asistencialismo y no de estrategias y rectorías del Estado contra la Discriminación como un problema estructural.

Al final del acto en la Segob, entre muchos de los asistentes deambuló, casi lógicamente Rincón Gallardo. El fundamento de la Discriminación es la desigualdad estructural repetía. Y así parecían entenderlo los que presidieron y muchos de los testigos de la presentación de las herramientas.

Esto apenas inicia y vamos hacia la igualación del piso de oportunidades y a construir una sociedad que siga el principio de todos los derechos para todas las personas” resumía la Secretaria. Gilberto seguramente sonreiría ([email protected]).

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