*La renuncia

Alberto Witvrun.-Pudo renunciar cualquier otro secretario y no sucedía nada, pero que lo hiciera Israel Félix Soto, tiene impacto y consecuencias en la estructura burocrática de poder y en la política estatal, por su desempeño desde la campaña para gobernador de Omar Fayad Meneses: su hombre de confianza, su brazo derecho y brazo ejecutor, al grado que propios y extraños le atribuyeron toda clase de decisiones.

Las lecturas son tan variadas que genera incertidumbre y expectación, en particular en sus detractores y adversarios, que aseguran en el último año realizó una campaña de posicionamiento desde la Secretaría de la Política Pública, que tenía injerencia en casi todas las secretarías y le responsabilizaron de las confrontaciones con el jefe del Clan Universitario Gerardo Sosa Castelán y con los diputados locales morenistas.

En los mentideros políticos se le calificó de Delfín del gobernador y, le llovieron críticas de todo tipo, convirtiéndose en un personaje de la arena política local en los casi tres años de este gobierno, por eso su renuncia para emprender un proyecto lo tiene en el ojo del huracán de simpatizantes y enemigos, porque no hay rompimiento ni distanciamiento con el gobernador.

La expectación creció porque 72 horas antes junto con el gobernador y el secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar sostuvieron una reunión con la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, origen de la versión de que irá a un cargo en el gobierno federal y en la siguientes horas lo “hicieron” candidato a presidente municipal de Pachuca o Mineral de la Reforma.

También “pronostican” su incorporación a Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), pero nadie puede asegurar cuales son los pasos que seguirá, lo que no sí, es que su actuar y resultados como segundo de a bordo en el gobierno, lo hace protagonista de la política estatal, porque no deja de ser proyecto del titular del Ejecutivo.

Su renuncia, es parte de una estrategia política, pero no producto de un exabrupto o diferencia, en este tema hay mucha tela de donde cortar, porque Omar Fayad Meneses no se quedará sin su principal carta para la sucesión, aunque le puede ayudar a destensar conflictos, también es cierto que el gobernador tiene plan C y hasta J; por lo pronto hoy para especular está la renuncia.

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