*El silencio de los hermanos Charrez

Alberto Witvrun.-El enrarecido clima social en el Valle del Mezquital y en particular de Ixmiquilpan que en el último lustro generó un ambiente de ingobernabilidad que hoy se refleja en la inseguridad y en la presencia de grupos delincuenciales que dejan una estela de violencia que se refleja en un aumento en los homicidios dolosos; lo que en voz de expertos pudo evitarse si el comportamiento de la autoridad municipal hubiera sido otro.

El anterior gobierno municipal y el actual, dedicados al protagonismo y a la acumulación de poder político y económico, dejaron atrás la institucionalidad manteniendo una política de confrontación con el gobierno estatal, al tiempo de poner su capital al servicio del mejor postor, así se aliaron en lo oscurito a grupos de poder para acumular más riqueza a partir de la obra pública autorizada para sus empresas y presta nombres.

Mientras administraban y decían y dicen gobernar mientras la descomposición social avanzaba, caldo de cultivo para grupos delincuenciales, que aprovecharon la ingobernabilidad del municipio, algo que los hermanos Cipriano y Pascual Charrez Pedraza se empeñan en ocultar, a pesar de los señalamientos sociales, porque si realmente Cirpiano hubiera gobernado y Pascual lo hiciera hubieran solicitado el apoyo de los gobiernos federal y estatal para garantizar la seguridad.

Pero no, Cipriano se dio tiempo para intentar crear guardias comunitarias y Pascual para descuidar la operación de la policía municipal y prefiere hoy estar “protegido” él y su familia por un puñado de policías e incluso ha dejado de asistir a eventos públicos, por ello la población se pregunta porque los hermanos Charrez Pedraza guardan silencio sobre la inseguridad y parece que la responsabilidad se la dejan ahora sí a los gobiernos estatal y federal.

Tampoco se escuchan las voces de quienes exigieron que ya no operará la base de la Policía Federal, después del movimiento de protesta contra el Gasolinazo, en fin que Ixmiquilpan se convirtió en un foco rojo que ya llamó la atención de los gobiernos federal y estatal, que para apagarlos requerirá de la participación de la población y de un cambio de gobierno en 2020 que le dé rumbo adecuado al municipio, sin importar quien lo postule.

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