*Diputados, cómo perder.

Alberto Witvrun.-La reunión del presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Gerardo Sosa Castelán con casi todos los diputados de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en términos castrenses fue la revista de un jefe a sus efectivos en la 64 Legislatura al Congreso local, disfrazada de supuesta rendición de cuentas.

El de Acaxochitlán, dijo lo que quiso, escuchó loas, una mentira y cambió el nombre a una novela de García Márquez; envalentonado aseguró que los 151 millones de pesos congelados por la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda nada tienen que ver con la Estafa Maestra ni con lavado de dinero, “fue un error, no un delito” y reto a Santiago Nieto Castillo: la información es “mentira, una falacia” y “quién acusó que pruebe”.

También se evidenció el rompimiento de la fracción parlamentaria de Morena por las ausencias de Víctor Guerrero Trejo, Susana Ángeles Quezada y Lucero Ambrosio Cruz; y como los diputados sosistas perdieron la oportunidad de enviar una señal positiva como representantes populares con un verdadero ejercicio de rendición de cuentas, sin faltarle a su jefe.

Los opositores perdieron la posibilidad de hacerlo real, sin atacar, simplemente preguntar con argumentos: ¿cuánto percibe un académico jubilado? ¿Cuáles son las empresas contratistas de la UAEH? ¿Por qué laboratorios no funcionan por falta de insumos? ¿Por qué destinan millonarios recursos al periódico El Independiente? ¿Cómo operan las preparatorias por cooperación incorporadas? Y generaron la sospecha de acuerdo en lo oscurito.

Vimos a Rafael Garnica solo reconocer lo realizado por su jefe y a José Luis Muñoz, decir que envió a su hija a la autónoma, cuando pudo enviarla a una universidad privada y a Noemí Zitle  mentir al decir que para 2019 aprobaron incremento presupuestal a todas las universidades, cuando la UAEH fue la única beneficiada.

Del caso Reyna Ocaña, quien denunció violación de derechos laborales y humanos en la UAEH y de él directamente; Gerardo Sosa contestó generalidades sobre las demandas laborales, que de perder representarían 11 millones de pesos, que se resuelven en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje “si perdemos pagamos”.

El hombre del poder absoluto en la UAEH, consiguió su objetivo, solo falta el informe de la UIF al Senado, por lo pronto del encuentro de diputados locales y Gerardo Sosa, queda la anécdota de que el ex rector le cambio el nombre a la novela Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez y la rebautizó como Las putas de la noche triste.

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