*Cipriano Charrez Pedraza

Alberto Witvrun.-La prepotencia y la actitud pendenciera del ingeniero agrónomo de la Universidad de Chapingo, quedó atrás sentado en la curul que ya dejó de ser suya, de camisa blanca con bordados de motivos hñahñus en azul, volteó a ver el tablero de la votación de la sala de plenos de San Lázaro, 347 votos a favor del desafuero, 53 abstenciones y solo 36 en contra; su rostro se desencajó, tuvo un par de sonrisas fingidas cuando firmó la notificación, mientras su compañera de a lado, simplemente nunca volteo a verlo durante la sesión.

En las afueras de la Cámara de diputados, apenas unos 150 seguidores, ya no los miles de que presumía y que por ello lo aceptaron en Morena, protestaron tibiamente; días antes se quejó de un linchamiento mediático quien en siete años escaló posiciones en la política hidalguense y de dirigente del Movimiento Indígena Otomí (MIO) y del Movimiento Social Patriótico (MSP), paso a ser presidente municipal, diputado local y diputado federal.

Fue la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz quien desde la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en el gobierno de Vicente Fox lo apoyó inicialmente y los convirtió en candidato a presidente municipal en 2012 por el Partido Acción Nacional (PAN), pero también grupos priistas acusan que en la pugna entre Miguel Ángel Osorio Chong y Francisco Olvera Ruiz, desde el gobierno federal fortalecieron a Cipriano y a su hermanos Pascual y Vicente Charrez Pedraza, para hacer perder al candidato olverista.

Cipriano Charrez, tuvo como práctica el chantaje, primero a empresas constructoras para obligarlas a pagarle cuotas y luego políticamente, generó poder económico, lo que le permitió tener varios vehículos caros, entre ellos la camioneta Raptor con valor superior al millón y medios de pesos, en que viajaba la madrugada del 6 de octubre de 2018 y que se vio involucrada en el mortal accidente que le costó la vida a Rubén Fuentes Martínez de 21 años.

Huyo del lugar, luego de varios días apareció en público, negó que el fuera al volante y alcoholizado, pero se sabe que venía de una reunión en la que convivió entre otros con el ex diputado federal Edmundo Ramírez, quien se decía su gallo para presidente municipal  de Ixmiquilpan y que Herlindo, el chofer que supuestamente manejaba la camioneta el día del accidente, ya se le echó para atrás en aceptar la culpabilidad.

Ahora el balón está en el terreno de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), donde se asegura que hay pruebas suficientes de lo contrario no se hubiera solicitado el desafuero y si bien juristas, dice que puede quedar libre bajo el nuevo sistema de justicia penal, difícilmente le devolverán la curul que no tardará en ocupar Gustavo Callejas, que obedece a los enemigos de Cipriano Charrez, José Huerta Vite y José Manuel Zúñiga Guerrero.

Así termina una meteórica carrera política, porque ya en desgracia saldrán a relucir sus excesos políticos y privados que él hizo públicos. Y como el corrido de Juan Charrasqueado es, “la triste historia de un ranchero enamorado, que fue borracho, parrandero y jugador.

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