Alacalde de Tizayuca, reconoce altruismo de la Fundación LALA

Tizayuca.- Reconoció el trabajo de la Fundación LALA por su contribuir a la alimentación de quienes viven en condiciones de extrema vulnerabilidad, el presidente municipal de Tizayuca, Gabriel García Rojas, aprovechó para convocar a la suma de voluntades de otros grupos para que apoyen a la recomposición del tejido social.

Dijo que con acciones, la Fundación LALA, demuestra que, además de ser una empresa socialmente responsable con el medio ambiente, también lo hace con la donación de tres mil litros de leche mensuales, que se distribuyen en las comunidades más necesitadas de Tizayuca.

En la Casa Hogar “Rosas Rojas”, el presidente municipal pidió a las organizaciones civiles a generar obras altruistas con el propósito de crear sana convivencia con la población mediante la cohesión ciudadana, como lo hizo el grupo de motociclistas Harley Davidson del Chapter de Satélite, a invitación de la Fundación LALA.

Por su parte, Rogelio Ruíz, director de la Planta de LALA, en Tizayuca, dijo que el objetivo de las acciones que realiza esta organización es apoyar a quienes más lo necesitan, como en este caso en el que se optó por brindarles un rato de sano esparcimiento y diversión a las 45 niñas y niños que se encuentran internos en esta Casa Hogar.

El refugió recibió al grupo de motociclistas Harley Davidson del Chapter de Satélite, que está integrado por alrededor de 120 vehículos. Víctor Gerardo Milla Paredes, director del colectivo  informó que en esta ocasión, cerca de 30 personas que integran este grupo, tomaron la decisión de suspender la rodada del día domingo para asistir a la Casa Hogar “Rosas Rojas”, y pasar un rato increíble con los niños.

Así, 18 motos arribaron cargadas de víveres. Obsequiaron dulces, juguetes y alimentos no perecederos a las niñas y niños de la Casa Hogar. Además, les dieron un paseo en motocicleta dentro de las instalaciones y en un gesto de agradecimiento a los visitantes, los pequeños compartieron sus alimentos con los visitantes.

Por Imelda Córdova

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